Siempre doy gracias a mi Dios por ti y por los dones de gracia que te ha concedido, ahora que perteneces a Cristo Jesús. A través de él, Dios ha enriquecido a vuestra iglesia en todos los sentidos: con todas vuestras elocuentes palabras y todos vuestros conocimientos. Esto confirma que lo que te dije sobre Cristo es cierto. Ahora tenéis todos los dones espirituales que necesitáis mientras esperáis ansiosamente el regreso de nuestro Señor Jesucristo. Él te mantendrá fuerte hasta el final para que estés libre de toda culpa el día en que vuelva nuestro Señor Jesucristo. Dios lo hará, porque es fiel en hacer lo que dice, y te ha invitado a asociarte con su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.
