Como Dios, en su sabiduría, vio que el mundo nunca le conocería mediante la sabiduría humana, se ha servido de nuestra necia predicación para salvar a los que creen. Es insensata para los judíos, que piden señales del cielo. Y es necia para los griegos, que buscan la sabiduría humana. Por eso, cuando predicamos que Cristo fue crucificado, los judíos se ofenden y los gentiles dicen que son tonterías.
Pero para los llamados por Dios a la salvación, tanto judíos como gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios. Este insensato plan de Dios es más sabio que el más sabio de los planes humanos, y la debilidad de Dios es más fuerte que la mayor de las fuerzas humanas.
